Europa

Ucrania llevó la guerra a la casa de Putin

Escrito por Gustavo

Vladimir Putin soñó con conquistar Ucrania en setenta y dos horas. Cuatro años después, los drones de Kiev sobrevuelan su ciudad natal mientras él preside un foro económico. La guerra no terminó donde él quería — terminó llegando a su patio trasero.

El 4 de junio de 2026, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski publicó una carta abierta dirigida personalmente a Vladimir Putin. El tono era inusual: sin súplica, sin debilidad. Zelenski le recordó al mandatario ruso que casi la mitad de sus veintiséis años en el poder transcurrieron en guerra contra Ucrania, y le propuso una reunión directa en un tercer país para negociar el fin del conflicto. La condición: alto el fuego total mientras dure el diálogo.

El Kremlin respondió con lo que mejor sabe hacer: el portavoz Dmitri Peskov informó que Putin había sido notificado del contenido de la carta. Y agregó, con la elegancia característica de la diplomacia rusa, que si Zelenski deseaba reunirse, podía viajar a Moscú. Putin, por su parte, declaró que negociar “no tenía sentido”.

Al día siguiente, Ucrania atacó San Petersburgo con más de trescientos drones.

No fue una coincidencia.

El Foro Económico Internacional de San Petersburgo, conocido como el SPIEF, es el evento más importante del calendario económico ruso. Cada año, el Kremlin lo convierte en una demostración de que Rusia sigue siendo un actor global relevante, que las sanciones occidentales no la aislaron, que los negocios siguen fluyendo. En 2026, el foro reunió a cerca de veinte mil empresarios, políticos y figuras públicas de más de cien naciones. Putin tenía previsto dar el discurso central el 5 de junio.

Los drones ucranianos llegaron la noche del martes 3 de junio, horas antes de la inauguración. Impactaron en instalaciones navales de Kronstadt, en la terminal petrolera del puerto y en tres distritos de la ciudad. Una columna de humo negro fue visible desde distintos puntos de San Petersburgo. El espacio aéreo fue restringido, provocando demoras en dos docenas de vuelos. El gobernador de la ciudad pidió a los residentes que no salieran a la calle.

Cuatro días después, un segundo ataque. Esta vez con más de trescientos drones, en el último día del foro, mientras Putin cerraba el evento. Las autoridades rusas afirmaron haber derribado ciento cuarenta y cuatro aparatos solo en la región de Leningrado.

El mensaje de Zelenski fue preciso: “No habrá lugares seguros en Rusia exentos de los ataques ucranianos de largo alcance. La intensidad seguirá creciendo.”

Putin organizó su Davos. Ucrania le puso el fondo musical.

Los ataques a San Petersburgo no son episodios aislados. Forman parte de una transformación estratégica deliberada que Zelenski viene ejecutando desde mayo de 2026. La lógica es simple y brutal: si Rusia ataca infraestructura civil ucraniana a diario, Ucrania ataca infraestructura militar y económica rusa a cualquier distancia. La terminal petrolera de San Petersburgo fue alcanzada a más de mil cien kilómetros del frente. La corbeta rusa RFS Boikiy, de la Flota Báltica, fue dañada en la base naval de Kronstadt. Refinerías en la región de Krasnodar, depósitos de combustible en el sur de Rusia, instalaciones militares en los alrededores de Moscú — todo dentro del alcance de los drones ucranianos. Zelenski estimó que estos ataques redujeron en un 10% la capacidad de refinación petrolera rusa en los últimos meses. Es combustible que no llega a los tanques rusos en el frente.

La narrativa del Kremlin sostiene que Rusia avanza en todos los frentes. La realidad, según el Instituto para el Estudio de la Guerra, es considerablemente más modesta. Las afirmaciones rusas magnifican cambios mínimos en la línea del frente para crear la impresión de un avance que militarmente no existe. El objetivo político es claro: presionar a Estados Unidos y a los aliados de Ucrania para que fuercen a Kiev a ceder territorios que Rusia no puede tomar por las armas.

Los datos de bajas cuentan otra historia. Desde el inicio de la invasión el 24 de febrero de 2022 hasta el 7 de junio de 2026, las bajas rusas en combate se estiman en 1.373.620 efectivos. Solo en el último día registrado: 1.350 bajas adicionales. Son cifras que ningún ejército sostiene indefinidamente sin consecuencias estructurales. En el frente aéreo, las defensas ucranianas interceptaron el 91% de los drones rusos durante mayo de 2026, el mes con mayor cantidad de ataques desde el inicio de la guerra. La capacidad defensiva ucraniana no colapsó — mejoró.

Putin lanzó la invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022 con la convicción de que Kiev caería en días. Cuatro años, cuatro meses y catorce días después, sus ciudadanos se despiertan con sirenas en San Petersburgo mientras el presidente que se negó a negociar observa desde el Kremlin cómo la guerra que él eligió no se quedó donde él quería.

Zelenski lo escribió con una precisión que no necesita adornos: cuando Putin asumió el poder, los ucranianos lo miraban con simpatía. Hoy miran con satisfacción cómo los drones de su país visitan el foro económico más importante de Rusia.

La guerra no está ganada. Pero ya no está donde Putin la puso.


HistoriayNoticias.com — Análisis basado en fuentes oficiales ucranianas, ISW, Ukrinform, CNN, El Universal e Infobae América al 9 de junio de 2026.

Texto: Gustavo Beitler y Claude (Anthropic). Imágenes: generadas con Gemini (Google).

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