El diario Hamshahri utilizó el fallecimiento del senador estadounidense para amenazar a Donald Trump, Benjamin Netanyahu y otros dirigentes. No ofrece pruebas de una operación iraní, pero procura que la sospecha le resulte útil.
La portada de Hamshahri, periódico de la Municipalidad de Teherán, muestra a Donald Trump dentro de una fosa, abrazado al retrato de Lindsey Graham. Desde arriba observan Benjamin Netanyahu y otros responsables políticos y militares. El titular dice: «Prepárense para una muerte repentina».
La intención es clara. El medio no reivindica la muerte del senador ni presenta evidencia que la vincule con Irán. Sin embargo, la incorpora a su propaganda y la presenta como advertencia para otros enemigos de la República Islámica.

Graham había sido uno de los críticos más firmes del régimen iraní. Su fallecimiento ofreció a Hamshahri la posibilidad de insinuar una capacidad de represalia que no demuestra y de obtener rédito político de una muerte cuya autoría nadie le atribuyó.
La portada no busca informar cómo murió el senador. Busca que Trump, Netanyahu y los demás retratados se pregunten si podrían ser los próximos.
Irán no necesita probar que fue responsable. Para esta operación propagandística, le basta con sugerir que podría haberlo sido.
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