A veces la historia nos enseña otras nos atizan con ella en la cabeza. Somos hijos de ella y no debemos olvidarla, pero centrarse en unos y no en otros hechos, en un espacio y tiempo y no en otros de manera deliberada es algo que debemos evitar y por lo menos de manera consciente. Salvo que sea una operativa considerada necesaria. Europa en estos momentos afronta momentos de necesaria redefinición, eso es cierto, y tal vez algunos quieran en aguas revueltas ser ganancias de pescadores, pero precisamente por eso debemos ser conscientes de todo ello y actuar en consecuencia. Los paises que han construido el marco de lo que hoy es la Unión Europea, tal y como puede verse en el libro “Europa, temida molestia” estriba en una necesaria aportación en positivo, si, pero desde coordenadas propias y no ajenas. Con los otros se tejen alianzas, pero desde lo propio. No hay un nosotros sin un yo. Europa debe ser para decidir.
Desde otras coordenadas los amigos de israel, entre los que me incluyo, como sionista, veo los vientos extraeuropeos que vienen descargando fuerte tal vez bajo una premisa de ni olvido ni perdón. Cada cual es muy libre de pensar lo que quiera. El 7 de octubre de 2023 fue desgarrador en lo personal al otro lado del mediterráneo, por empatía con amigos, lo suficiente como para comprender una mínima parte del sufrimiento que impactó allá en asia menor, en tierra santa, en Eretz Israel. Eso si, de haber dicho que para dos años y medio después se mantendría una guerra sin fin eso habría sido otra cosa. La guerra contra los proxys y contra irán era algo que podía suceder, pero sólo Trump dijo que si. Recuerden, ni el loco Bush dijo que si a ir contra Irán. Contra Irak, si, lo recuerdan. Los tejidos entreverados de la historia recordarán el hilo del iran-contra mientras otros lo harán con el acuerdo nuclear de obama. Lo mismo que el idilio con Rocketman de Trump versus la consecuencia de la invasión de irak en forma de desarme NBQ de la Libia de Gadafi. ¿Quiere Israel acabar con el régimen teocrático de los ayatollás? ¿Debemos creernos que el régimen cayó porque ahora las IRGC tienen mayor dominio? Sería como si las GAR en cuba que dominan Gaesa tomaran el puesto de jefe de estado de facto. No sería un cambio de régimen, sino una digievolución. La cuestión no es quien puede derribar el régimen, sino cómo. Y eso hasta ahora nadie lo ha explicado.
En el ancho mundo existían otros pactos además de la OTAN. La SEATO, fenecida en 1977 por razones que tal vez se encuentren dando un paseo por las calles de la antigua saigón, y el pacto de Bagdad, cuyas cenizas aventó el advenimiento del ayatollah Rojola Jomeini, quien, ciertamente, fue coadyudante local al derrocamiento de Mosadecq en la Operación Ajax, si, bajo un presidente republicano y con Nixon de vicepresidente, el año de la united fruit company en la guatemala de jacobo arbenz. Un Jomeini que de joven escuchaba las cintas en persa del iman Al Housseini, mufti de Jerusalén, y que aplicaba para que las tropas del tercer reich cuando llegasen de El Alamein hacia El Cairo y de ahí un poco emulando a Allenby en Noviembre de 1917 (la última cruzada) tomar Jerusalén, dar matarile a cuanto judío se encontrase. No olvidar nada. Perdonar, eso ya se verá. Si, este mufti es el que reclutó 300k soldados musulmanes a ese Hitler con el que estuvo tan agustito en 1941 en Berlín. Si uno sigue mirando sólo a Europa, pues gracias. Pero hablamos del estrecho de Hormuz, y de ahí sale petróleo sobre todo para Asia, que como Teruel y Soria, existen. Los acuerdos de Corea del Sur o Italia (ah, querida Georgia, un dia amada, otro despreciada por Trump) con Irán son sintomáticos no de decadencia, sino de ausencia de cariño y de amor. Japón, Singapur, Taiwán, y otros, en el sudeste asiático tienen intereses propios, y no dudarán de hacerlos valer en este mundo y en el otro. Y alguno hasta es amigo de Israel. Y de Estados Unidos, claro. Pues los europeos no somos ni más ni menos que nadie. Como los asiáticos.
Como con Nixon en sus brillantes operaciones (nótese la ironía y el sarcasmo) en Laos y en Camboya (si, ese Nixon que le dijo al Presidente de Vietnam del Sur que no firmase la paz que le proponía LBJ como cierre de su presidencia, que cuando Nixon fuera presidente tendría un acuerdo mucho más mejor) la teoría del loco parece volver a imperar en la casa blanca y en sus relaciones internacionales. Vale que no se quiera telegrafiar las jugadas, a diferencia del General Custer de Noche en el Museo, ok, pero los Estados Unidos de JFK, incluso en la premurosa situación de la crisis de los misiles de Octubre de 1962, encontró tiempo de tener enviados que mostraron la información a los aliados. Recuerdo por lo menos dos, el premier británico y el presidente francés. Amen de que cuando se fue a ejercer la invasión de irak en marzo de 2003, pues se habló y mucho del asunto. En el Estado de la Unión el presidente habló. Hubo reunión de cancilleres (ministros de exteriores) en el consejo de seguridad. Ahora nada de nada. Van a la fiesta y cuando la cosa no sale como debería o no es del todo gustoso, porque si el objetivo era el cambio de régimen y ahí siguen los joíos, pues cachilimochilis, que no había preparación ni siquiera para el antes y el durante (si, a Georgie Bush, al junior, le falló el después). Ni siquiera la previsión de la jugada con Hormuz, porque sino no habrían enviado a escacharrar unos dragaminas que tenían los pitiyankis en Bahrein hasta principios de este año. Los Estados Unidos de America tienen 4. España, españita, tiene 6. Por favor. Y dejo de lado todas las befas, mofas y vejaciones de Trump contra Europa y los europeos, porque sería largo. Sólo mencionar Ucrania. Es un asunto europeo porque ucrania eligió ser europea antes del maidan, del euromaidan. Y si quieren ser de los nuestros, nosotros debemos responder. Y por sorprendente que pueda parecer lo hicimos. Guerra en Ucrania es un libro que hicimos con propósito del segundo aniversario de la última invasión rusa, la del 24 de febrero de 2022. EEUU con Trump dejó de lado a los ucranianos, y si querían armas, que las paguen los europeos. Intereses, no amigos. Para eso, por mi bien, aumentemos las inversiones de defensa. En industria militar europea, pura y simplemente europea, como corresponde, como hace Ucrania con sus propias capacidades. Si, en 2025 y 2026 Europa supera en ayuda a los EEUU no sólo en dinero sino también en armamento. Pero es que este Trump ya traicionó a los kurdos en siria. Y dos veces, en los dos mandatos. Con razón cuando se dice que los pesmergas entren por el norte de iran hacia la toma de teherán les miren a los interlocutores como vaca que mira el tren como la loca idea de desembarcar en Chandahar en el Índico (si, la capital alternativa que quería el presidente títere Pezheskian para traslado desde Teherán) y subir por isfahan para tomar la capital y tomar el régimen. Hay quien dice que si la golpiza contra el régimen por parte de Israel y EEUU hubiera sido en enero otro gallo hubiera cantado. Pero en ese momento estaban con Maduro, y EEUU es ahora mismo incapaz de hacer dos cosas a la vez. Una a una, por partes, como Jack el destripador.
La mirada larga, mirar al futuro con honor y confianza, no asumiendo porque si el punto de vista y los intereses de los amigos, por mucho que esto sean. No lo debemos hacer ni con un hermano, si este no suelta prenda ni en la intimidad y luego exige aquiescencia acrítica y sin preguntas. No, aquí estamos para lo que se pueda, pero lo que hay se pide. Por esa boquita y desde el respeto, a la diferencia, a los diferentes enfoques geopolíticos y al diferente recorrido. Porque sino lo que nos encontraremos es que te vienen y te dicen que eres un cobarde, o en un alarde de ingenio, que estás coludido con el enemigo, es decir, que Europa estaría subyugada por los intereses del Islam, o sería aliada de Irán. Absurdo, tanto como la hipótesis de que el ICE estaba desarticulando una red tejida por Irán en EEUU, cuya punta de lanza hubiera sido lo de George Floyd y el Black Lives Matters como ensayo general para una insurrección general que el advenimiento del Elegido de las alturas (o eso era Qanon), si, el Trump del 6 de enero de 2021, y que cuando vuelve indulta y amnistia a más de 1500 condenados por aquellos hechos, aborta cualquier quinta columna interna pudiendo tener las manos desatadas para acabar con el nuevo führer del reich iraní. Recuerden que en los noticiarios ya acusaron de ser el nuevo Hitler a Gamal Abdel Nasser de Egipto en 1956. Si, recibió ayuda de nazis. Como la NASA, que también. Y si, los soviéticos y aliados. Estamos en la cúpula del trueno, amigos. ¿Queremos que el régimen teocratico prosiga? Claro que no. Pero tampoco el de Rocketman ni su émulo africano, Eritrea, y con estos EEUU y Donald Trump no tiene problemas de dialogar y esas cosas. Así que a mis amigos en el sionismo, amigos de Israel, les digo, en su cruzada contra la teocracia iraní, primero, vean el como hacen las cosas en la presunción de que no quieran una guerra eterna. Porque todos los frentes del 7 de octubre siguen abiertos y su aprovechamiento político de las victorias militares indudables de Israel no vienen de Europa sino de una falta de autocrítica. Algunos lo hacen, si. El gobierno no. Y la comisión del 7 de octubre p’a cuando. Porque no quieren una guerra infinita a lo 1984 de George Orwell, evidentemente. Me cuidaría de los idus de marzo de Trump que no es muy de fiar. Igual un día encuentra una puerta de salida, como en la guerra de los 12 días. Si quieren saber las consecuencias de todo esto, aparte de acordarse de Europa, pregunten en Nueva Delhi, amiga de Israel desde 1992. Nosotros, los europeos, debemos ser autónomos en seguridad y defensa, si. Para nuestros fines. Nuestros propósitos. Y cuando sea posible acordar, puede que vayamos. Pero para acordar primero hay que hablar, no ladrar. Hasta entonces, nuestra historia, tras siglos de lucha con otros propósitos, tras nuestros propios aprendizajes, hay que enrrumbarlo para un entorno propio y mejor. Y no ya evitar las guerras, sino que la guerra sea la primera opción, tal y como algunos entienden el sindicalismo haciendo la huelga como primera opción de negociación. Lo dijeron Clausewich, Suntzu o Clemenceau, la guerra es política por otros medios, ergo seguiremos haciendo política, desde lo propio, pues en europa y los europeos somos los europeos los que decidimos y definimos nuestro futuro. Sepanlo todos ustedes los tirapiedras. Viva la Unión Europea, Am Israel Jai!

