Mundo

Atentado a la uruguaya

Escrito por Gustavo

Por Yair Filipiak


Surrealismo diplomático

Uruguay tiene una capacidad envidiable para habitar dimensiones paralelas. El 28 de febrero de 2026, el mundo cambió de piel cuando Estados Unidos e Israel lanzaron la operación “Furia Épica” contra Irán, eliminando al líder supremo Ali Khamenei. Pero mientras las cadenas de noticias mostraban los 15.000 objetivos militares impactados en suelo iraní, en Montevideo asistimos a una escena que ni el mejor guionista de humor negro habría diseñado. Es verdad que por circunstancias personales mi pluma ha reposado un tiempo, eso me ha permitido ser un espectador menos involucrado en la cadena de sucesos de los últimos días de la guerra.

Guido Manini Ríos —nuestro adalid de la tradición, el orden y los valores de la “familia militar”— cruzó el umbral de la embajada iraní para estampar su firma en el libro de condolencias por la muerte del Ayatolá. Es una imagen para la posteridad: el nacionalismo de botas y cruz inclinándose ante la teocracia que cuelga disidentes de grúas y financia ejércitos en las sombras. Pero la esquizofrenia uruguaya es democrática; poco después, en la marcha del 8M, entre consignas por la liberación femenina, asomaron banderas de la Revolución Islámica. Sí, marchas que defienden el derecho al cuerpo bajo la sombra de un régimen que impone el velo a base de golpes. En el país de la “vanguardia”, el sentido común ha pedido asilo político y, aparentemente, se lo hemos denegado por falta de sellos.

Este es el Uruguay del mito: ese que se cree una isla de paz mientras el jardín se le llena de maleza estratégica. Porque mientras nosotros discutimos si el mate es patrimonio nacional, una red silenciosa lleva cuatro décadas construyendo un hogar en nuestro patio trasero. No son fantasmas; es Hezbollah, y han descubierto que la “Suiza de América” es, en realidad, el mejor spa financiero para el terrorismo global.

De París a la Ciudad Vieja

Solemos pensar que el financiamiento del terrorismo ocurre en cuevas oscuras. Error. Ocurre en oficinas con aire acondicionado. Esta semana, un tribunal de París condenó al grupo Lafarge, un gigante del cemento, porque sus directivos decidieron que pagarle “comisiones” a ISIS y Al Qaeda era un gasto operativo razonable para seguir facturando en Siria.

Si una empresa del CAC 40 hace eso a pocos kilómetros del Arco de Triunfo, ¿qué nos hace pensar que somos inmunes? El terrorismo no vive solo del fanatismo religioso, vive de la rentabilidad. Hezbollah ha perfeccionado este arte en la Triple Frontera, donde el lavado de dinero, el contrabando de diamantes y la falsificación de dólares se mezclan con la venta de electrodomésticos de fachada. Se estima que envían entre 300 y 500 millones de dólares anuales a Oriente Medio desde nuestra región. Es una industria pesada, y Uruguay es su puerto seguro porque ofrecemos legitimidad bancaria y un sistema financiero sólido que hace menos preguntas que un confesionario.

La agencia de viajes de Maduro y los “Turistas” del Líbano

Como he venido advirtiendo en mis análisis anteriores, para entender cómo llegamos a tener el problema en la puerta, hay que mirar al norte. Durante años, Venezuela no fue un país, fue un nodo logístico del crimen organizado. Bajo el amparo del “Pacto de Damasco” firmado por Maduro en 2007, la isla de Margarita se convirtió en el resort favorito para las células de Hezbollah de Brasil, Argentina y Uruguay. Colombia y sus cumbres antisionistas no se ha quedado atrás.

Pero el dato que debería quitarnos el sueño es el de la oficina de identificación venezolana: entre 2010 y 2019, el régimen entregó entre 10.400 y 20.000 pasaportes venezolanos a ciudadanos de Siria, Líbano e Irán. Imaginen la eficiencia: miles de personas con identidades latinoamericanas legales circulando por el mundo, entrando y saliendo de Uruguay como si fueran primos lejanos de visita.

Y no son solo “cuentapropistas”. En 2025, antes de que las bombas empezaran a caer sobre Teherán, los servicios de inteligencia detectaron que aproximadamente 400 comandantes de Hezbollah recibieron órdenes de abandonar el Líbano con destino a Sudamérica. No son militantes de base que vienen a poner un kiosco de shawarma; son comandantes enviados con una misión específica: preservar la estructura y reconstruir el financiamiento ahora que Irán está demasiado ocupado contando sus bajas.

El vacío legal de la “neutralidad”.

¿Por qué Uruguay es el lugar de moda para estos 400 comandantes? Porque somos el único país del Cono Sur que se resiste a llamar a las cosas por su nombre. Argentina ya declaró a Hezbollah, a Hamas y hasta a la Guardia Revolucionaria Iraní como organizaciones terroristas. Uruguay, en cambio, tiene un cálculo geopolítico que roza lo tragicómico: como tenemos tropas en la UNIFIL en el Líbano, nos da miedo que, si declaramos a Hezbollah como terroristas, alguien decida que nuestros soldados son un buen blanco en la espalda.

Ese miedo crea un vacío legal que Hezbollah explota con precisión quirúrgica. Sin una designación oficial, no hay base legal para congelar sus activos. Operan en el Chuy y Rivera, lavan dinero en nuestro sistema financiero y nosotros miramos para otro lado porque “acá no pasa nada”. Israel nos avisó en noviembre de 2025: Hezbollah está totalmente instalada y necesita el dinero de Sudamérica más que nunca porque el flujo desde Irán colapsó por la guerra.

Montevideo como el último megáfono de Teherán

La prueba de que Uruguay es la pieza que queda suelta en el rompecabezas llegó con un sello diplomático. Cuando Argentina expulsó al representante iraní y rompió relaciones, ¿desde dónde respondió el régimen de los Ayatolás? Desde su embajada en Montevideo. Usaron nuestro territorio para atacar a un vecino y socio del Mercosur.

El silencio (que grita fuerte) del gobierno de Yamandú Orsi ante esta provocación no es diplomacia; es una invitación. Mientras el senador Andrés Ojeda intenta empujar un proyecto para crear un registro de entidades terroristas, la política local prefiere seguir en la siesta.

El fin del mito es la realidad

Hace 32 y 34 años, Hezbollah mató a 114 personas en Buenos Aires (Embajada Israelí y AMIA) usando la infraestructura que ya tenían en Sudamérica. Es bien sabido que los atentados fueron planeados, cómodamente y comiendo pizza a caballo en una casa en la Av. Rivera 2317 de Montevideo, adquirida por la embajada iraní. Hoy, en 2026, esa misma organización es más rica (gracias al narcotráfico y al Tren de Aragua), tiene 400 comandantes recién llegados y una necesidad de dinero que roza la desesperación.

La pregunta ya no es si operan en Uruguay. La evidencia dice que sí. La pregunta es cuánto tiempo más vamos a fingir que el incienso de la embajada iraní y el silencio de nuestra cancillería nos van a proteger cuando la red decida que ya no necesita solo nuestro sistema financiero, sino también nuestro silencio cómplice, para seguir lavando activos a 10.000 km de distancia y tener una voz “oficial” que de respaldo oficial a la propaganda goebbeliana que contribuye a crear el caldo de cultivo del odio antisemita y anti israelí (antisionista).

El sentido común es hoy la forma más peligrosa de rebeldía, y es hora de que en Uruguay empecemos a practicarla antes de que el mundo del revés termine por borrarnos del mapa.

Referencias y Fuentes Bibliográficas

Canales de Análisis y Geopolítica

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Documentación y Fuentes Periodísticas

IHRA (International Holocaust Remembrance Alliance): Definición de Antisemitismo y marco para el análisis del antisionismo contemporáneo.

El Observador (Uruguay): “En esta casa se planeó el atentado a la AMIA”. Investigación sobre la logística del terrorismo en territorio uruguayo. https://www.elobservador.com.uy/nota/en-esta-casa-se-planeo-el-atentado-a-la-amia-201372521210 

Gaceta Oficial Extraordinaria N.º 6.954 (Venezuela): Decreto de Estado de Conmoción Exterior, 3 de enero de 2026.

U.S. Department of Justice: Acusación formal contra Nicolás Maduro y altos funcionarios venezolanos por narcoterrorismo y vínculos con el Cartel de los Soles.

InSight Crime: Informes sobre el Tren de Aragua, Hezbollah y la criminalidad transnacional en la región.

Reuters / The Washington Post: Cobertura sobre la comparecencia de Nicolás Maduro ante el tribunal federal de Nueva York y el impacto del arresto en la región, enero de 2026.

Amnesty International & Human Rights Watch: Informes sobre detenciones arbitrarias, el centro de detención “El Helicoide” y la represión sistemática bajo el régimen chavista.

OPEP & U.S. Energy Information Administration (EIA): Datos estadísticos sobre el colapso de la producción petrolera en Venezuela debido a la corrupción y falta de inversión.

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