Los documentos incautados por Hamás revelan que los preparativos para los mortíferos ataques del 7 de octubre fueron impulsados, en parte, por un esfuerzo calculado para descarrilar las conversaciones de normalización entre Israel y Arabia Saudita.
Los documentos descubiertos a partir de materiales de inteligencia incautados en la Franja de Gaza y analizados por el Instituto Amit de Investigación de Inteligencia y Contraterrorismo arrojan luz sobre el discurso interno dentro del liderazgo de Hamás que condujo a los ataques del 7 de octubre de 2023.
Los registros indican que la organización terrorista temía un inminente acuerdo de normalización entre Israel y Arabia Saudita bajo el marco de los Acuerdos de Abraham. Estas consideraciones estratégicas sirvieron como catalizador principal para determinar el momento del asalto.
En febrero de 2022, Hamás estableció una oficina dedicada a gestionar su estrategia antinormalización, con el objetivo de supervisar la visión del grupo y coordinar sus actividades en todos los frentes.
Además, los documentos describen una necesidad percibida de impulsar la escalada en Judea, Samaria y Jerusalén para detener el proceso de normalización, basándose directamente en las lecciones tácticas aprendidas de la Segunda Intifada.
Dos semanas antes del ataque, Yahya Sinwar, líder de Hamás en la Franja de Gaza, convocó a una reunión fundamental en la que abordó las graves ramificaciones geopolíticas de un posible acuerdo saudita-israelí, enmarcando la contraestrategia como una “operación extraordinaria”.
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Sinwar señaló que la medida tenía que desencadenar un “gran cambio sísmico o un punto de inflexión estratégico” en el equilibrio de poder regional. Hizo hincapié en que Hamás se vio obligado a interrumpir la vía diplomática para salvaguardar su posición y despojar de legitimidad a los posibles acuerdos.
En última instancia, los documentos subrayan que Hamás no actuó por impulso, sino que siguió un plan meticuloso y premeditado que consideraba una alianza saudí-israelí como una amenaza existencial tanto para la causa árabe palestina como para su propia influencia regional. El consenso interno del grupo sostenía que una escalada calculada en los territorios detendría con éxito el avance diplomático y fortalecería el “Eje de Resistencia”.
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