Alejandro Lerroux García (1864-1949), fue la figura más importante del republicanismo español durante el primer tercio del siglo XX, aunque también la más controvertida. Hoy en día, son pocos los historiadores que defienden su legado.
Lerroux, a lo largo de su carrera política, evolucionó desde posturas socializantes próximas al anarquismo a un pacto político con la derecha católica de la CEDA en el periodo 1933-1935. Su cerril españolismo y, sobre todo, la sombra de la corrupción, que se cernió sobre él ya en su etapa de líder político en Barcelona, provocaron su descalabro electoral en las elecciones del 16 de febrero de 1936, en las que ni siquiera logró ser elegido diputado.
Durante la Guerra Civil huyó a Portugal y pudo regresar a España durante la década de 1940. Falleció en su domicilio de Madrid y el régimen franquista destacó, de su trayectoria, su “defensa de la unidad de España”.

