Américas

VERDADES (léalas, te van a interesar)

Escrito por Gustavo

Hay verdades que la corrección política y la prensa de guante blanco prefieren barrer bajo la alfombra. Por suerte, todavía quedan plumas que no tienen tiempo ni estómago para el baile de las ambigüedades. En el texto que te comparto hoy, Washington Abdala —exlegislador, exembajador ante la OEA y viejo conocedor de las trincheras del poder— le hace una autopsia a corazón abierto al actual gobierno. Con la crudeza de quien ya está de vuelta de todo, expone el canibalismo interno del oficialismo, el espejismo de la gestión y la parálisis de una oposición que sigue viviendo de rentas pasadas. Te dejo con esta radiografía implacable; acomódate y lee con atención, porque estas son las cosas que los titulares no te van a masticar.

Por Washington Abdala

El gobierno es decepcionante. Orsi es decepcionante.

Son gente que solo creen en ellos, que asumen lo peor de la política que es el “amiguismo” y cierta “mediocridad” atrevida de izquierda que consideran que interpreta la verdad de la gente. Pensé que Orsi no era así, por ese perfil entre dubitativo, mal expositor, pose de humilde y todas esas cosas. Minga, tiene solo el perfil pero su gobierno es la intolerancia extrema, el dogmatismo por parcelas y una sumatoria de islas de resentimiento que causan estupor. Varios personajes viven dentro del resentimiento y la mala fe, aportan maledicencia y no tenían proyecto de país. Nos engañaron.

Y lo peor es que tienen malas relaciones entre ellos. Y esto es grave, preste atención el lector porque ni La Diaria, ni minga le van a contar esto. Algo conozco de este asunto por la vida real en política, por estar fuera del país en estos temas por muchos años (más de los anteriores cinco y arriba del “conflicto”) y por estar en ciencia política estudiando bastante.

Los del gobierno han caído en una lógica interna en la que se están despedazando. Así como se lo pinto. Se matan entre ellos.

Pensé que lo del ministro del Mides que el Pacha Sanachez pedía por que no lo fajaran era raro. No, es que lo querían cepillar. Averiguo y veo que en Salud la dama Lustemberg es una topadora que está barriendo gente donde le tienen miedo.

Revisen los cambios que hizo y como los hizo.

Me cuentan -y mis fuentes son confiables porque son ellos- que la interna del MPP es feroz y que hay tres grupos que se vienen dando la paliza entre ellos. Los viejos, los jóvenes y los parias. Allí funciona un régimen duro, hablan pocos, los que hablan necesitan bendiciones, el que se corre lo fusilan y los que no tienen sentido de secta absoluta termina en Ucrania. (Me hacen acordar tanto al pasado chicos…)

Lo de Cosse es notorio que está más sola que el uno. Acá no me pasan información, pero la veo en los medios con cara de “que mal olor tiene este baño”, nadie se le acerca demasiado, ella carismática no es, más bien mete miedito y nadie la ve para el futuro, está en el horno y es conciente de eso. Una bombita iraní instalada en medio de la fiesta.

Los comunistas bailan por su lado. Andrade y su tono foucaultiano no aparece, Juan Castillo está chocho con el juguete del ministerio y los bolches son eso.

Los socialistas en su nido invernando y prendiendo velas para que Civila no la pudra.

Lo de Costanza Moreira es eso, ya no la oyen, una voz del recuerdo.

El ministro de economía y sus danzarines remando en su radicalismo militante de última hora.

Nada de lo que narro no lo saben varios periodistas que hurgan. Y está lleno de notas y cuentos de color que me hacen que no hago para no irritar y quemar fuentes.

Es verdad, el gobierno tiene algunos funcionarios que se rompen el alma y que creen que tienen que hacer las cosas bien en aras de los colores que interpretan. Lo sé. Pero son pocos. Muy pocos y al no haber un centro de mando el caos los empieza a gobernar. Y es verdad que más de uno o una está en campaña electoral desde ya, creen que el gobierno es para eso, no lo reconocerán nunca pero están armando las baterías para el futuro. Mientras tanto el gobierno se aleja de la gente. Mucho.

Fernando Pereira entiende que esto es así. Por eso aplica al Frente Amplio a la tarea de empujar y presionar al gobierno. Sabe que tiene que remar porque la caída en la opinión pública no es moquito de pavo. El partido empuja al gobierno. Nunca fue así.

Hasta el sindicalismo -siempre caníbal- no está en su tensión eterna y hay gente allí que busca bajar las revoluciones. Igual, digamos la verdad, un sindicalismo corporativo y desprestigiado, solo socio del gobierno, cada vez compra más su distancia ante la gente. No se puede ser obsecuente y levantar la voz por batallas laterales y hacerse el oso en los temas que le parten la vida a los uruguayos. Son sindicalistas del gobierno, sindicalistas de pacotilla. Un horror.

El país se va haciendo pelota cada día más.

Y no es un llanto de derecha.

Es una evidencia empírica.

Y no es mérito de una oposición que erosiona al gobierno. No lo es. Y no lo es, porque no puede, porque los liderazgos opositores como no admiten que Lacalle Pou está despegado en la estratósfera, no se terminan de parar en la cancha para armar un equipo.

Quizás cuando aparezcan dos o tres encuestas que muestran lo obvio todo se empiece a ordenar. Eso más el advenimiento del lema Coalición Republicana. O no ganan la elección aunque Orsi salga desnudo por 18 de Julio gritando “Eureka”.

Como leyó el lector todo esto es obvio y tiene mil puntas. Pero yo solo escribo con la verdad. No tengo tiempo para decir imbecilidades y ambigüedades. Es la ventaja de ser viejo, que uno ya no baila con la más linda sino con la realidad.

Acerca del Autor

Gustavo

Deje un comentario