Medio Oriente

El lucrativo arte del copiar y pegar

Escrito por Gustavo

Seguramente ya lo viste hoy. Prendes la televisión o pasas las páginas de la prensa matutina, y el titular ya está servido, calientito y listo para el consumo de la indignación moral: otra supuesta “epidemia” de violencia en Judea y Samaria. Te lo venden como un hecho indiscutible. Y tú, que estás del otro lado de la pantalla, casi te lo crees.

Pero déjame contarte cómo se fabrica esta salchicha mediática. No te imagines a reporteros intrépidos buscando la verdad en el terreno. El método moderno es mucho más aséptico y se ejecuta cómodamente desde una redacción en Tel Aviv. Las ONGs, generosamente financiadas por amables gobiernos europeos, redactan un comunicado de prensa inflado de cifras alarmantes. El editor de turno, sin que le tiemble el pulso para verificar un solo dato, hace Ctrl+C y Ctrl+V. Listo, magia pura: ya tenemos periodismo de investigación.

El castillo de naipes se derrumba cuando cometes la herejía de mirar los números reales. De cada cien denuncias rimbombantes que estas organizaciones presentan ante la justicia israelí —ese mismo sistema judicial que no se caracteriza por su indulgencia hacia los colonos—, apenas entre el uno y el tres por ciento logra sostenerse con pruebas y termina en una condena firme. El 97% restante se evapora en los tribunales.

¿La razón? La denuncia fantasma es el producto estrella de esta industria. Todo suma para engordar el reporte anual. Documentan desde una discusión a gritos por una oveja perdida hasta el daño a un olivo sin un solo testigo a kilómetros a la redonda. Todo entra en la misma coctelera bajo la etiqueta de “terrorismo colono”. Incluso tu derecho a la autodefensa ante una agresión terrorista palestina se recicla y se empaca como un acto de violencia de la derecha.

Y aquí está la ironía letal de todo este circo: este periodismo de escritorio es exactamente la munición que luego utilizan burócratas a miles de kilómetros de distancia para imponerte sanciones. Usan recortes de diarios que no soportarían el escrutinio de un juez de faltas para castigar y aislar a ciudadanos israelíes en el ámbito internacional.

Así que, la próxima vez que te topes con el titular sobre la ola de violencia incontrolable, recuerda la mecánica del truco. No están buscando justicia; están redactando el PDF del próximo año para justificar sus subsidios extranjeros. Y nuestros medios de comunicación, con una docilidad que espanta, les hacen el trabajo sucio gratis… ¿gratis?

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