Se analiza este conflicto frecuentemente olvidado en el que Japón, pese a su inferioridad estratégica frente a Rusia, apostó por una guerra corta y ganó gracias a una sorprendente combinación de audacia y eficiencia militar. Muñoz Lorente repasa los frentes de Manchuria y el asedio de Lüshunkou (Port Arthur), donde aparecieron por primera vez elementos que serían propios de la Gran Guerra: trincheras, ametralladoras y obuses de asedio. La victoria japonesa fue el primer gran triunfo de una potencia asiática sobre una europea en la era moderna, con enormes consecuencias geopolíticas.

