Las últimas actualizaciones operativas confirman una nueva escalada en el conflicto regional. Medios israelíes reportan que, tras la combinación de bombardeos estratégicos y ciberataques, cerca del 85% de Teherán se encuentra sin suministro eléctrico. El apagón afecta zonas sensibles donde se presume la existencia de búnkeres secundarios de comunicación vinculados a la Guardia Revolucionaria.
En paralelo, Israel ordenó el cierre total del puerto de Haifa como medida preventiva ante la intensificación de amenazas con drones provenientes del norte, incluyendo lanzamientos desde Líbano y actores aliados de Irán. Las operaciones comerciales quedaron suspendidas mientras se refuerzan los sistemas defensivos en el litoral.
Desde Washington, el Pentágono confirmó que el destructor USS Carney interceptó 15 drones lanzados por fuerzas hutíes desde Yemen con dirección al sur de Israel. Además, se conoció que el Reino Unido habilitó el uso de sus bases en Chipre para facilitar el reabastecimiento de aeronaves que participan en misiones de largo alcance.
En el frente económico, reportes indican una fuerte depreciación del rial iraní en cuestión de horas, en medio de un clima de incertidumbre interna. Fuentes regionales también informaron que Argentina y Brasil reforzaron controles de seguridad tras detectar movimientos de comunicación asociados a células vinculadas a Hezbolá en la zona de la Triple Frontera.

Autoridades y analistas desmintieron versiones virales que hablaban de una explosión nuclear en Natanz. Informes técnicos indican que los impactos registrados fueron superficiales y no comprometieron el núcleo de las instalaciones.

