Américas

Gaza parecería más segura que México

Escrito por Gustavo


Noticia en desarrollo – 22 de febrero de 2026

México amaneció con humo en las carreteras y miedo en los teléfonos. La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo federal, desató una reacción inmediata: bloqueos, camiones incendiados, disparos en zonas urbanas y rutas estratégicas cerradas por horas.

En Jalisco y estados vecinos, la escena fue conocida y brutal. Conductores obligados a abandonar sus vehículos. Comercios que bajaron persianas antes del mediodía. Padres retirando a sus hijos de la escuela. La sensación no era la de un operativo quirúrgico contra un criminal, sino la de un territorio que de pronto deja de pertenecer al Estado y pasa a manos del caos.

De ahí la comparación incómoda que empezó a circular en redes y conversaciones privadas: hay momentos en que la Franja de Gaza parece más previsible que ciertas regiones mexicanas. No porque los conflictos sean iguales —no lo son— sino porque en México la violencia estalla sin aviso, en medio de la rutina, y convierte una autopista en una trinchera improvisada.

La caída de “El Mencho” es un golpe simbólico enorme. Durante años fue uno de los hombres más buscados del país y una figura central en la expansión del CJNG dentro y fuera de México. Pero la experiencia reciente demuestra algo incómodo: cuando un líder cae, no necesariamente cae la estructura. A veces ocurre lo contrario. El vacío abre disputas internas, ajustes de cuentas y una competencia feroz por el control de territorios.

Mientras tanto, la vida cotidiana se vuelve rehén de esa reconfiguración criminal. No se trata de cifras abstractas. Se trata de trabajadores que no saben si podrán volver a casa esa noche por la misma ruta. De transportistas atrapados entre bloqueos. De familias que escuchan detonaciones y hacen lo único que pueden hacer: esperar.

La reacción internacional fue inmediata, con advertencias de seguridad y llamados a extremar precauciones. El impacto trasciende fronteras porque el CJNG no era una banda local, sino una organización con ramificaciones regionales. Lo que ocurra en las próximas semanas no solo afectará a México.

El problema, sin embargo, es más profundo que un nombre propio. México lleva años atrapado en un ciclo en el que cada gran operativo promete un punto de inflexión. A veces lo es. Otras veces solo cambia el rostro visible del poder criminal.

Hoy la pregunta no es solo quién reemplazará a “El Mencho”. La pregunta es si el Estado podrá sostener el control cuando el ruido inicial se apague y las cámaras se vayan. Porque el verdadero examen no está en la captura o la muerte de un capo, sino en lo que ocurre después.

México no está oficialmente en guerra. Pero cuando un operativo desencadena incendios, bloqueos y ciudades paralizadas, la palabra “paz” empieza a sonar demasiado frágil.

Noticia en desarrollo. Se actualizará con información oficial en las próximas horas.

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