El 7 de octubre de 2023, Yair Golán llegó como civil hasta el Comando del Frente Interior, pidió que lo reincorporaran, agarró un arma y manejó su auto hasta la frontera con Gaza. Con la ubicación de los teléfonos rescató sobrevivientes del Festival Nova. Un año y siete meses después, ya como líder de Los Demócratas, dijo esto en la radio pública Kan, el 20 de mayo de 2025: “Israel va camino de convertirse en un Estado paria, como lo fue Sudáfrica, si no volvemos a actuar como un país sensato. Un país sensato no combate contra civiles, no mata bebés como pasatiempo, y no se propone como objetivo expulsar poblaciones.”
Isaac Herzog, presidente, contestó ese mismo día:
Nuestros hijos e hijas están hoy en el frente. Defendiéndonos a nosotros, a la nación, al Estado. Dejaron sus hobbies, sus familias, sus trabajos y sus vidas en casa.
Netanyahu: “Golán y sus amigos de la izquierda radical repiten los libelos de sangre antisemitas más despreciables contra los soldados de las FDI y el Estado de Israel.”

El ministro de Justicia Yariv Levin pidió que le revocaran el rango de general: “Quien difunde semejante mentira sobre los soldados de las FDI ya no puede llevar el grado de general.”
El Congreso Judío Mundial le canceló, esa misma tarde, la charla que tenía programada sobre relaciones Israel-Diáspora.
Horas después, cuando ya no había forma de bajarle el tono a lo que había armado, Golán publicó una respuesta más larga. Dijo que ni Smotrich ni Ben Gvir —”evasores del servicio militar”— ni Netanyahu iban a enseñarle qué es la ética de combate. Dijo que los combatientes de las FDI son héroes y que los ministros del gobierno son corruptos. Y dijo que un gobierno que habla de una bomba atómica en Gaza y de dejar morir de hambre a rehenes “suena como un vocero de Hamás”. Esa aclaración, con nombres propios y con esa defensa explícita de la tropa, no estaba en la frase original a Kan.

Adentro de su propio partido, el diputado Gilad Kariv no le pidió explicaciones. Lo bancó, diciendo que la frase apuntaba “contra los altos ministros del gobierno israelí que predican crímenes de guerra día tras día”.
Cuatro días después, el 24 de mayo, en Channel 12, le preguntaron directamente si creía que Israel mataba bebés por deporte. Contestó: “Ciertamente no. No estaba hablando del ejército en absoluto.” Cuatro días tardó en decir eso.
Golán sigue siendo, a la fecha, diputado de la Knéset y presidente de Los Demócratas. No fue procesado ni perdió su banca. La sanción que recibió fue administrativa: el ministro de Defensa le retiró la posibilidad de vestir el uniforme de las FDI, de ingresar a bases militares y de ser convocado a la reserva.
Dentro del alcance de esta búsqueda, no encontramos ninguna nota de Al Jazeera ni de NBC News —los dos medios de mayor peso entre los que reprodujeron la frase original— sobre esta aclaración del 24 de mayo. Tampoco encontramos cobertura de la agencia turca Anadolu ni de Press TV. Si alguno de estos medios publicó la aclaración y no la encontramos, agradecemos que nos hagan llegar el enlace: lo incorporamos con gusto. Lo que sí pudimos confirmar es que la frase original —sin nombres, sin matices— siguió circulando en esos mismos medios después de esa fecha, sin ninguna actualización visible.
Así viajó la frase fuera de Israel. Al Jazeera publicó la cita completa el 31 de mayo, sin comillas de distancia. La agencia estatal turca Anadolu tituló directo: “Israel se convierte en un Estado paria y mata niños en Gaza como pasatiempo.” Press TV, de Irán, citó a la oficina de medios de Gaza calificando la frase de “admisión clara de genocidio, desde dentro del propio ejército israelí”. NBC la puso en su portada internacional. El programa Democracy Now la difundió con el audio original de Golán.
Sobre el atentado de Washington
El 21 de mayo, un día después de la declaración original, dos empleados de la embajada de Israel fueron asesinados en Washington. Varios ministros israelíes, incluido el primer ministro Netanyahu, vincularon públicamente ese atentado con el clima generado por las palabras de Golán. No hay ningún dato que confirme que el atacante conociera esa declaración o que haya actuado motivado por ella. Acusar a Golán de ese atentado sin esa prueba es usar el mismo método que se le critica a él: sacar una conclusión grave a partir de una frase, sin verificarla antes de repetirla.
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