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LA GRILLA DE LARGADA DEL MUNDIAL: CHAPA, MÍSTICA Y LOS REBELDES QUE QUIEREN ROMPER EL MOLDE

Escrito por Gustavo

El Mundial ya se palpita en el ambiente y la verdad se empieza a jugar en las charlas de café. En esta Copa de 48 equipos, la historia no te asegura el resultado, pero vaya si te da autoridad para pararte en la cancha. Esto no es un pronóstico definitivo ni una verdad absoluta, porque el fútbol es traicionero y en los cruces directos cualquiera se puede volver temprano. Es, simplemente, la grilla de largada: el orden de respeto según la chapa y el presente de cada uno.

De este lado del charco las cosas están claras. En el continente americano las camisas con estrellas son las únicas que pesan; el resto no juega en la conversación grande. Con ese filtro bien arriba, los candidatos naturales siempre van a ser los que ya saben cuánto pesa la Copa del Mundo.

El orden de los campeones: Del uno al siete

El pelotón de los gigantes que ya dieron la vuelta olímpica arranca con una jerarquía clara en la previa:

  • 1. Argentina: Tiene el número uno por derecho propio. Al campeón vigente se lo respeta y, para sacarle la corona, hay que noquearlo en la cancha. Con un grupo que sale de memoria y el liderazgo de Lionel Messi, la Scaloneta arranca al frente.
  • 2. Francia: Futbolísticamente es el que llega un escalón por encima de los demás. Con el orgullo tocado por la última final y un plantel plagado de figuras en el Viejo Continente, el subcampeón del mundo mete miedo.
  • 3. Brasil: Porque es Brasil. No importa si llega jugando lindo o sufriendo en las Eliminatorias; la camiseta amarilla tiene una mística única y siempre tiene plantel para ser candidato en cualquier cancha del planeta.
  • 4. España: Se queda con el cuarto lugar de la lista. Llega fuerte, con un funcionamiento aceitado, la confianza por las nubes tras ganar la Eurocopa y una camada de pibes atrevidos que juegan como si tuvieran tres Mundiales encima.
  • 5. Alemania: Aunque arrastra dudas y no tiene el poderío aplastante de otras épocas debido a un recambio que le costó caro, a los teutones nunca se los puede dejar afuera antes de tiempo. La chapa de tetracampeón la tienen intacta.
  • 6. Uruguay: La Celeste llega dispuesta a quemar las papas y se gana este lugar con un argumento pesado. Es verdad que el equipo está en pleno recambio generacional y que, si miramos fino, casi ninguno de los gurises que salieron campeones del mundo Sub-20 va a meterse en la lista definitiva para el torneo. Pero ojo, lejos de ser una debilidad, eso es un respaldo tremendo. Si de esa camada dorada viaja uno solo es porque los titulares tienen el puesto recontra afianzado y juegan al máximo nivel europeo. Además, esta base actual no salió de la nada: se crió y se curtió jugando al lado de los monstruos que marcaron la historia grande del país. Muchos llegaron a compartir plantel con Diego Forlán —el mejor jugador del Mundial 2010—, y la gran mayoría bancó batallas codo a codo con Luis Suárez y Edinson Cavani, los dos máximos goleadores históricos de la selección. Los referentes de hoy heredaron el oficio y la experiencia de haber jugado con esa categoría de élite. Ese roce con la gloria, sumado al colchón de tener una juventud campeona esperando atrás por si las papas queman, es lo que justifica que Uruguay se plante con credenciales de sobra por encima de Inglaterra.
  • 7. Inglaterra: Cierra la fila de los campeones y bien abajo en la consideración. Ganaron una sola vez, en su casa allá por 1966, y hasta el día de hoy se sigue mirando de reojo ese torneo y dudando de la honestidad de la FIFA en aquella época. Fuera de su jardín, los ingleses nunca más fueron protagonistas reales de un Mundial ni volvieron a oler una final de la Copa del Mundo. Tienen nombres millonarios, pero siempre terminan cumpliendo a medias.
  • 8. *Italia: Pierde un turno =) **(no clasificó)

Los retadores sin corona: Portugal y Holanda

Afuera del grupo de los campeones, hay dos selecciones de peso que arman las valijas con la firme intención de sentarse a la mesa de los grandes. No son sorpresas; son realidades con hambre de gloria.

Portugal llega con el cartel del “Candidato de los no campeones”. Tienen un plantel que asusta línea por línea, un recambio de primer nivel en el fútbol europeo y el factor emocional al límite: será la última batalla de Cristiano Ronaldo, que a los 41 años va por el único trofeo que le falta a su vitrina. Con los papeles en regla y habilitado para jugar desde el arranque, el bicho quiere comandar a un equipo que tiene fútbol de sobra para dejar de ser animador.

Por su parte, Holanda (Países Bajos) asume su rol histórico como “El peso pesado sin corona”. Nadie tiene la espina tan clavada como ellos tras perder tres finales del mundo, y llegan listos para sacársela. El equipo de Ronald Koeman es prolijo y tiene un frontón en el fondo con Virgil van Dijk, pero arrastra un problema conocido: la falta de un “9” de élite mundial. Esa carencia la intentarán suplir con un caudal de fútbol enorme, posesión y desgaste físico para ahogar a los rivales.

Noruega: La verdadera sorpresa

Si hay que buscar un verdadero tapado, un equipo que nunca ganó nada pero llega en un nivel altísimo capaz de arruinarle la fiesta a cualquiera, ese es Noruega.

Los nórdicos rompieron la maldición y vuelven a una cita máxima tras casi 30 años de ausencias. No tienen la historia de los demás, pero tienen los argumentos necesarios para ser la pesadilla de los favoritos: Martin Ødegaard manejando los hilos del mediocampo y Erling Haaland, una bestia del área que llega en un nivel intratable y con ganas de devorarse el Mundial.

¿Y África? Por ahora, a mirar de afuera

Seguramente usted, señor lector, se estará preguntando a esta altura de la charla por qué no nombramos a ningún equipo africano en este mapa de candidatos. La respuesta es simple: el día que una selección de ese continente logre sentarse de verdad en la mesa de los cuatro primeros o dejen de ser la eterna promesa que tropieza en los cuartos de final, ahí nos los empezaremos a tomar en serio. De momento, siempre generan una expectativa bárbara en la previa, pero a la hora de la verdad nunca logran ser protagonistas reales del torneo.

Para refrescar la memoria, basta con volver al Mundial de Sudáfrica 2010. En aquel entonces se armó todo un escenario para que el local fuera la gran sensación y se metiera entre los de arriba. Sin embargo, en la primera fase apareció Uruguay, les tiró la chapa de campeón del mundo encima y aplastó las ilusiones del dueño de casa con un cachetazo de realidad. En ese mismo mundial, el último país africano que amagó con hacer historia y meterse en las semifinales fue Ghana, y la historia terminó igual: eliminados en una noche dramática por la mística de la Celeste. Por ahora, la realidad es una sola: África juega los Mundiales, pero la Copa la sigue mirando por la ventana.

Las cartas están echadas sobre la mesa. Siete gigantes con chapa, dos potencias con cuentas pendientes, un tapado con dinamita arriba y el resto acompañando desde el llano. La pelota ya pide pista en Norteamérica.

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Gustavo

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