Si todavía crees que el silencio táctico de estos últimos meses significa que la paz está a la vuelta de la esquina, lamento despertarte. Lo que estás presenciando no es un triunfo de la diplomacia, es una pausa operativa mientras el enemigo recarga.
En Occidente sobran los herederos de Neville Chamberlain. Políticos desesperados por la foto, aterrorizados por su propia política interna, que insisten en “dialogar” con una teocracia que usa el engaño —la táctica de la Taqiyya— como política de Estado y mandato divino. Para Teherán, sentarse a negociar no es buscar un acuerdo; es simplemente ganar tiempo para enriquecer uranio y rearmar a sus peones sin ensuciarse las manos.
Mientras Washington mueve portaaviones para disimular su parálisis y exige “contención” en privado, a Israel le toca, como siempre, pagar la cuenta del apaciguamiento global.
Grabé un análisis desmenuzando esta farsa, la doble moral occidental y por qué el reloj de arena de Israel no puede seguir esperando a que Europa y Estados Unidos despierten.
Mirá el video y sacá tus propias conclusiones:

