El analista de seguridad cree que se debe prestar más atención a las acciones que Estados Unidos está llevando a cabo sobre el terreno que a las declaraciones públicas.
En el contexto de la visita del primer ministro Benjamín Netanyahu a Washington y los últimos acontecimientos en torno a Irán, el coronel (res.) Amir Noy, ex jefe de la oficina de coordinación de seguridad con el ejército estadounidense y analista de seguridad, cree que se debe dar poco peso a las declaraciones que salen de la Casa Blanca.
Según Noy, la atención principal debería centrarse en los pasos concretos que está dando Estados Unidos, ya que su política hacia Irán es parte de una campaña estratégica cuidadosamente planificada y no una serie de respuestas ad hoc.
Sostuvo que los anuncios aparentemente contradictorios del presidente estadounidense son parte de una estrategia regional más amplia que está aplicando Washington. “Creo que toda la secuencia de anunciar un ataque y luego cancelarlo es parte de un plan estratégico que los estadounidenses están liderando en la región y tiene un propósito estratégico”, dijo.
Noy cree que Estados Unidos se enfrenta a Irán en tres frentes paralelos. “La primera es la vía militar, la segunda es la vía económica y la tercera es la vía diplomática”, explicó. Según él, “cuando los iraníes se desvían de la vía diplomática, el proceso vuelve a la vía militar”, añadiendo que espera que esta tendencia continúe en el futuro próximo.
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En cuanto a los objetivos de la administración estadounidense, Noy dijo que cree que Washington busca en última instancia lograr un cambio significativo en Irán. “Creo que, en última instancia, su objetivo principal es derribar el régimen de Irán”, dijo. Añadió que, además de la cuestión nuclear, Estados Unidos también busca reducir las capacidades de misiles balísticos de Irán para que ya no representen una amenaza para Medio Oriente.
Al comentar sobre los Estados del Golfo, Noy evaluó que no tienen interés en una escalada regional más amplia. “Los Estados del Golfo son un factor moderador”, afirmó, explicando que un conflicto militar a gran escala les perjudicaría gravemente. Sin embargo, añadió que, en su opinión, “no habrá alternativa: tendrán que enfrentarse a Irán de la forma más militar posible”.
Noy también abordó las amenazas regionales que podrían cobrar importancia incluso si Irán se debilita. “El Islam yihadista suní no es menos peligroso que el Islam yihadista chií”, afirmó. Según él, “los dos países que debemos vigilar muy, muy de cerca son Turquía y Qatar”, añadiendo que el fortalecimiento militar de Egipto “ciertamente no ha escapado a nuestra atención”.
Sostuvo además que Qatar y Turquía operan en coordinación basándose en intereses compartidos. “Qatar necesita depender de Turquía… para que le sirva de protector”, dijo, explicando que debido a su pequeño tamaño y falta de poder militar significativo, Qatar depende de una potencia regional que le proporcione seguridad.
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