"El servicio militar puede fortalecer la identidad religiosa en lugar de debilitarla", dice el sargento Reuven, comandante de escuadrón de la Brigada Hashmonaim, que se alistó como soldado de combate hace un año y ahora entrena a nuevos reclutas.
Hoy (domingo) comenzó un nuevo ciclo de alistamiento de la Brigada Hashmonaim, la recién establecida unidad de combate haredi de las FDI. Para el sargento Reuven, un joven comandante de escuadrón de la brigada, el día representa un círculo completo tanto personal como nacional.
Hace apenas un año, se encontraba en el mismo lugar, emocionado y aprensivo, como parte de la segunda cohorte de la brigada, creada para proporcionar un marco para los jóvenes haredíes que buscaban un servicio de combate significativo mientras mantenían su estilo de vida religioso único.
“Me alisté hace un año en la Brigada Hashmonaim, realicé un entrenamiento de combate y después de ocho meses completé un curso de comandantes de escuadrón y participé en actividades operativas”, recuerda Reuven. Su rápido progreso refleja tanto compromiso como oportunidad dentro de la unidad.
Para él, el servicio militar ha sido un proceso de crecimiento personal. “Encontré un lugar maravilloso y serio que me ayudó a desarrollarme en todos los sentidos: temor al Cielo, diligencia, disciplina. Gracias a Dios, estoy aquí un año después de llegar a la base de reclutamiento y soy quien dirijo el siguiente ciclo de capacitación”.
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La transición de la vida de ieshivá al servicio militar no fue sencilla y Reuven habla abiertamente sobre la decisión. “Estudié en serio, pero no era alguien que aprendiera todo el día estudiando a tiempo completo. Sentí que quería defender al pueblo de Israel y contribuir”.
Antes de alistarse, consultó a destacados rabinos. “Fui con mis rabinos, les pedí orientación y gracias a Dios me dieron su bendición”.
Uno de los acontecimientos clave en el ciclo actual es la presencia de comandantes ultraortodoxos como Reuven, que sirven como modelos para los nuevos reclutas. En ciclos anteriores, la mayor parte del personal de mando procedía del sector religioso sionista.
Destaca la importancia de un liderazgo que comprenda los antecedentes de los reclutas. “Un comandante ultraortodoxo que entiende el mundo, los desafíos y los matices es muy significativo. Un soldado ultraortodoxo quiere sentirse como en casa, como en una ieshivá, como en una familia. Cuantos más comandantes lo comprendan, más significativo será”.
Reuven dice que su objetivo es mostrar que el servicio militar puede fortalecer la identidad religiosa en lugar de debilitarla. “Están llegando a un lugar muy bueno, donde serán atendidos, y se irán con un temor más fuerte al Cielo y una conexión más profunda con la Torá y la identidad judía”.
Ahora, frente a los nuevos reclutas, su mensaje es simple: “Deben estar tranquilos: están llegando a un muy buen lugar”.
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