Historia

Auschwitz, noviembre de 1944: el informe de la Cruz Roja que no encontró nada

Escrito por Gustavo

Los archivos del silencio y la burocracia frente al exterminio
Investigación histórica
Documento central: Carta G.44/Sec — Ginebra, 22 de noviembre de 1944

I. El documento
Ginebra, 22 de noviembre de 1944. El membrete pertenece al Comité Internacional de la Cruz Roja. La referencia interna: G.44/Sec. En la parte superior figura una indicación que no estaba destinada al público: Strictly Confidential. La carta responde a Roswell McClelland, representante en Berna del War Refugee Board, organismo creado por la administración de Franklin D. Roosevelt en enero de 1944 para coordinar acciones de rescate. La consulta era concreta: ¿había logrado un delegado del CICR ingresar al campo de Auschwitz? La respuesta también lo fue: “He had not been able to discover any trace of installations for exterminating civilian prisoners.” No pudo descubrir rastro alguno de instalaciones de exterminio. En noviembre de 1944 Auschwitz no era un rumor. Entre mayo y julio, los trenes provenientes de Hungría habían saturado los crematorios de Birkenau. Desde junio circulaban en Suiza los llamados Protocolos de Auschwitz, redactados por dos prisioneros que habían escapado y describieron con precisión el funcionamiento del complejo. Ese mismo mes, en Ginebra, la institución humanitaria más reconocida de Europa informaba que no había encontrado instalaciones de exterminio. La carta añade un detalle operativo: la información se transmite de manera personal y confidencial porque el Comité no desea que se haga pública la visita. Si trascendiera, podría interpretarse que la Cruz Roja tenía capacidad de intervención directa. La preocupación no era únicamente lo observado. Era la lectura política de haber estado allí.

II. El delegado y la escena controlada
El delegado que ingresó fue Maurice Rossel. Médico suizo, funcionario de la delegación del CICR en Berlín. Según los archivos disponibles, su visita a Auschwitz I se produjo el 27 de septiembre de 1944 y duró menos de una hora. No fue una inspección integral del complejo, sino una gestión vinculada a la entrega de paquetes de socorro. Rossel describió barracas de ladrillo, prisioneros trabajando, una estructura extensa. Birkenau —donde operaban las cámaras de gas— no formó parte del recorrido. Meses antes, el 23 de junio de 1944, había visitado Theresienstadt. Allí los nazis organizaron una operación de embellecimiento: edificios pintados, jardines acondicionados, actividades culturales preparadas para la inspección. El informe de Rossel describió el lugar como una “ciudad provincial normal”. Señaló que no había indicios de traslados hacia destinos desconocidos. El patrón es visible en ambos documentos. Rossel registró lo que le mostraron. La carta del 22 de noviembre mantiene esa lógica: no afirma inexistencia; señala que no se descubrió rastro. La diferencia entre negar y no hallar puede ser mínima en el lenguaje administrativo. En el contexto de 1944, no lo era.

III. El escritorio de Berna
Cuando la carta G.44/Sec llegó a Berna, en el despacho de McClelland ya se encontraban los Protocolos de Auschwitz. El Informe Vrba-Wetzler —redactado por Rudolf Vrba y Alfred Wetzler tras su fuga en abril de 1944— detallaba dimensiones de crematorios, capacidad diaria de gaseo y procedimientos de selección. No era una declaración política; era una descripción técnica del sistema. En noviembre de 1944 el War Refugee Board decidió difundir públicamente esos protocolos. En la misma ciudad neutral coexistían dos textos: uno confidencial, que registraba ausencia de hallazgo; otro público, que describía la infraestructura de exterminio. No se trataba de información inexistente. Se trataba de documentos distintos que requerían decisiones distintas.

IV. La decisión previa
En octubre de 1942, el Comité Internacional de la Cruz Roja debatió si debía emitir un llamamiento público contra la persecución racial. La decisión fue no hacerlo. Se priorizó el acceso a los prisioneros de guerra aliados y la continuidad operativa frente a una denuncia que podía cerrar esos canales. Esa resolución antecede a la carta de noviembre de 1944. La neutralidad no era solo un principio abstracto; era una política formal adoptada en votación interna. El documento G.44/Sec se redacta dentro de ese marco.

V. Otras oficinas
En Roma, el papa Pío XII recibió en diciembre de 1942 información sobre asesinatos masivos diarios en Belzec y Auschwitz. La respuesta oficial sostuvo que no podía verificarse plenamente la exactitud de los informes. En memorandos internos del Archivo Apostólico Vaticano, monseñor Angelo Dell’Acqua expresó reservas sobre la credibilidad de esos reportes. En Washington, el subsecretario Breckinridge Long había instruido en 1940 a los cónsules estadounidenses a demorar la concesión de visas. Más tarde bloqueó la difusión inicial del Cable Riegner, que advertía sobre el plan de exterminio coordinado. En Londres, informes de la resistencia polaca sobre el funcionamiento de las cámaras de gas fueron archivados como exageraciones. La posibilidad de bombardear las vías férreas hacia Auschwitz fue considerada, pero descartada por razones estratégicas. En agosto de 1942, el diplomático sueco Göran von Otter transmitió a Estocolmo el testimonio del oficial de las SS Kurt Gerstein sobre gaseamientos masivos en Belzec. El informe no produjo una denuncia pública. La información existía en distintos grados. Las respuestas variaron.

VI. Registro y archivo
El exterminio industrial no se ajustaba a las categorías tradicionales de la diplomacia ni del derecho humanitario de la época. Los marcos institucionales seguían operando según reglas pensadas para conflictos entre Estados. La carta del 22 de noviembre de 1944 pertenece a ese mundo administrativo. Un delegado visitó un sector del complejo. Informó que no había podido descubrir instalaciones de exterminio. La nota fue clasificada como confidencial y enviada a Berna. Ese mismo mes, en la misma ciudad, otro documento describía crematorios en funcionamiento. Meses después, cuando los campos fueron liberados, la magnitud del sistema quedó expuesta ante las cámaras y las tropas aliadas. Sin embargo, el 22 de noviembre de 1944 ya existía un informe que había sido leído y archivado. El papel conserva la fecha. La frase permanece intacta. Y no fue corregida.

**Fuentes: 1. Documento central

Carta G.44/Sec
Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Ginebra, 22 de noviembre de 1944.
Dirigida a Roswell McClelland, War Refugee Board, Berna.

Es el eje de la nota. De ahí surge la frase:
“He had not been able to discover any trace…”


2. Documentación sobre Auschwitz

Protocolos de Auschwitz (Informe Vrba-Wetzler)
Abril de 1944.
Redactado por Rudolf Vrba y Alfred Wetzler tras escapar de Birkenau.
Difundido públicamente por el War Refugee Board en noviembre de 1944.

Este documento es el contrapunto factual al informe del CICR.


3. Archivos institucionales

Archivos del War Refugee Board
Franklin D. Roosevelt Presidential Library, Hyde Park, Nueva York.

Actas internas del CICR (octubre de 1942)
Debate y decisión formal de no emitir un llamamiento público contra la persecución racial.

Informe de Maurice Rossel sobre Theresienstadt
23 de junio de 1944.
Archivos del CICR, Ginebra.

Jean-Claude Favez, “Une mission impossible” (1988)
Investigación independiente encargada por el propio CICR sobre su actuación durante la guerra.


4. Otras fuentes institucionales citadas

Memorando de Breckinridge Long (junio de 1940)
Instrucciones para demorar visas.
Archivos del Departamento de Estado de EE.UU.

Cable Riegner (agosto de 1942)
Primer informe diplomático que alertaba sobre el plan de exterminio coordinado.

Memorando de Msgr. Angelo Dell’Acqua (1942)
Archivo Apostólico Vaticano, Serie Pío XII.

Informes de la resistencia polaca (1942-1944)
The National Archives, Kew, Londres.

Testimonio de Göran von Otter sobre Kurt Gerstein (agosto de 1942)
Registros diplomáticos suecos.


En términos historiográficos

La nota se apoya en:

Investigación académica posterior (Favez).

Documentación primaria (cartas, memorandos, cables).

Archivos estatales (EE.UU., Reino Unido, Vaticano).

Archivos del CICR.

Testimonios directos (Vrba-Wetzler, Gerstein).

*Artículo producido mediante trabajo conjunto entre autor humano e inteligencia artificial.

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Gustavo

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