Medio Oriente

Trump frente a Irán: amenazas, despliegue militar y una política que no cambia

Escrito por Gustavo

El reciente accionar de Donald Trump frente al régimen iraní genera desconcierto y fuertes críticas. Tras semanas de amenazas, advertencias públicas y un despliegue militar sin precedentes en la región, Estados Unidos no avanzó en una acción directa contra el régimen de los ayatolás, repitiendo un patrón que recuerda a políticas anteriores duramente cuestionadas por el propio Trump.

Video: La opinión de Gustavo Beitler.

Durante los últimos días, Washington movilizó alrededor de 40.000 soldados, reforzó defensas antiaéreas en países aliados como Israel, Arabia Saudita y Qatar, y posicionó activos estratégicos de alto valor, entre ellos el portaaviones Abraham Lincoln y aviones de última generación. Se trató de un operativo multimillonario que preparó a Medio Oriente para un escenario de guerra abierta.

Sin embargo, pese a este despliegue y a la represión brutal del régimen iraní contra su propia población —con decenas de miles de civiles asesinados por la Guardia Revolucionaria—, Trump optó por abrir la puerta a negociaciones. Una postura que lo acerca, e incluso supera en pasividad, a la política de Barack Obama, a quien el actual presidente criticó de manera sistemática durante años.

Irán continúa siendo una amenaza regional y global. El régimen incrementó su capacidad misilística y sigue enriqueciendo uranio, mientras emite mensajes contradictorios: sectores del gobierno hablan de negociar, pero el ayatolá, verdadero centro del poder, rechaza cualquier diálogo bajo presión y mantiene una línea de confrontación.

En este contexto, la estrategia de Trump queda expuesta como una combinación de retórica agresiva y falta de decisión política. Mucho ruido, advertencias públicas y movimientos militares, pero sin una acción concreta que detenga al régimen iraní. El resultado es una imagen de debilidad que contrasta con las promesas realizadas y con la gravedad del desafío que Irán representa para Israel y para la estabilidad internacional.

El escenario queda abierto y las próximas semanas serán clave para saber si Estados Unidos cambia el rumbo o si, una vez más, las amenazas se diluyen en negociaciones que no modifican la realidad sobre el terreno.

Bombarderos B-2 Spirit.

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