Las últimas actualizaciones de medios estadounidenses e israelíes indican que la operación conjunta contra Irán ha ingresado en una etapa más amplia y sostenida. Según reportes citados por el Wall Street Journal y cadenas estadounidenses, el Pentágono habría empleado por primera vez en combate una nueva generación de drones de ataque unidireccionales de alta precisión para neutralizar sistemas defensivos iraníes antes de los bombardeos tripulados. Fuentes oficiales señalan que la operación ya no se concibe como una acción puntual, sino como una campaña de varios días orientada a desmantelar la infraestructura de misiles balísticos del régimen.

En el plano regional, se confirmó la primera víctima fatal fuera de Irán e Israel: una persona murió en Abu Dabi tras el impacto de un misil iraní en zona urbana, según autoridades locales. En el norte de Irak, sistemas defensivos fueron activados en la base aérea de Erbil ante lanzamientos dirigidos contra activos estadounidenses. Paralelamente, plataformas de monitoreo aéreo registran el cierre del espacio aéreo en Irán, Irak, Kuwait, Baréin y Qatar, con desvíos masivos de vuelos comerciales.

Dentro de Israel, el ministro de Defensa declaró el estado de emergencia nacional, suspendiendo actividades no esenciales mientras continúan las alertas por misiles y drones. En paralelo, autoridades israelíes y medios internacionales desmintieron reportes sobre una supuesta masacre en Minab, atribuyendo el incidente a fallos en proyectiles iraníes o restos de interceptores.

En el ámbito geopolítico, informes señalan que Moscú y Teherán habrían cerrado recientemente acuerdos para la provisión de sistemas antiaéreos portátiles, en un intento del régimen iraní por reforzar sus defensas ante la ofensiva en curso. La situación permanece en desarrollo con múltiples frentes activos.

