Se equivocó la paloma… ¡y muy feo! MANINI EN LA EMBAJADA DE IRÁN
Por Javier Bonilla
Hemos sido respetuosos y tolerantes con el general Manini. Lo hemos apoyado en sus diferencias con Vázquez y el pillo de Toma, durante la absurda calesita de ministros de Defensa y jerarcas del Ejército a fines de 2019. Lo hemos destacado como buen comandante en jefe del Ejército que fue. ¡Con mucho gusto! Y por eso, le hicimos entrevistas para medios de Alemania y España.
Hemos omitido luego el juicio no muy favorable que nos produjo su sobrevaloración de la figura de Fernández Huidobro, un ministro que palmeaba a los militares (“¡lindo soldadito, lindo soldadito!”) que no les trajo equipo alguno a las Fuerzas Armadas, a no ser un B200, gestionado por ellos, a la Aviación Naval.
Hemos también soslayado, en 2020, la duda que nos produjo que fuera a la Dirección Gral. de Secretaría de Salud Pública del gobierno anterior un peculiar coronel de Cabildo que, hasta minutos antes de ocupar el cargo, representaba a los famosos OPV chinos, relevado en esta última función por un oficial aún más (mucho más) polémico…

No hemos reaccionado como hubiéramos debido cuando Cabildo trabó la desmonopolización de los combustibles porque aún pensábamos que un tropezón no sería caída. Por ello, evitamos suscribir la inmensa mayoría de cuestionamientos a Cabildo, inclusive cuando desatada la guerra —mal planteada por la cortedad de los Biden de la vida y una Europa muy perdida— se escucharon en la interna voces cabildantes neoputinistas.
Cuando, junto a un conocido exlegislador blanco, Manini salió a las redes con todo a condenar a Trump por sancionar a Brasil, debido a su deriva autoritaria y el juicio trucho a Bolsonaro, entre otros aspectos truculentos potenciados por un fraudulento Supremo Tribunal Federal, al explicarle educadamente cómo en verdad venía la cosa, simplemente nos bloqueó…
Todo esto es muy poco frente al papelón que significa ser, prácticamente, el único político, junto a la secta extremista de izquierda 26 de Marzo, en presentar condolencias a la embajada iraní por la muerte del perverso Alí Jamenei, con la excusa de que “era un líder religioso”.
Un líder religioso y político que ha sido responsable de la muerte de decenas de miles de personas, la mayoría mujeres y menores, además de la prisión y torturas de opositores, LGBTI, disidentes, etc., apoyando a cuanto terrorista suelto hubiera en el mundo, mientras se concentraba en intentar eliminar a Israel y a sus rivales —regionales o no tanto— musulmanes, representando a un régimen que desde 1979 no solo atacó la existencia de Israel, sino que trabó guerras crueles con o junto a casi todos sus vecinos. ¡Unos cuatro millones de muertos!

Eso, por no hablar de su corrupción, que puede opacar a la venezolana, cubana y nicaragüense juntas, ni de su penetración en Iberoamérica, apoyando a narcos y terroristas de todo pelo, con mucha platita de por medio… Después, como los castristas, los ayatolás se escudan en supuestos bloqueos para no pagar el arroz y otros productos agropecuarios que nos deben.
Y no, general… no van a pagarnos porque Ud. firme condolencias por criminales muertos… Tampoco porque Ud. integre dudosas asociaciones de “amigos de Irán”. Recuerdan bastante a aquellos grupos de amistad con muchos países socialistas de antes de 1973, también integrados entonces por connotados políticos blancos y colorados… Todos eran digitados por la KGB, el STB o la Stasi…
Nada indica que hoy, con actores más sórdidos que el Pacto de Varsovia, las cosas sean muy distintas. Los servicios de inteligencia iraníes son eficaces y oportunistas. ¿Acaso no dirigían la Escuela de Inteligencia de los países bolivarianos del ALBA en Bolivia? ¿Acaso no han admitido su deseo de quizá militarizar la zona ártica y antártica?
¿Líder religioso el ayatolá? ¿Líder religioso? No murió el Dalái Lama, no murió el Papa, no murió el patriarca ortodoxo de Moscú, no murió el arzobispo de Canterbury. Murió un reverendo hijo de puta. ¡Y Ud. lo sabe!
No vista o adorne su error de una espiritualidad que, en este caso, vaya que no corresponde. Se lo pueden explicar desde Jerusalén a la AMIA. Desde Yemen a Caracas. Y repito: Ud. lo sabe…
¡Del ridículo nunca se vuelve, general!

