La ofensiva conjunta entre Israel y Estados Unidos entró en una nueva fase con ataques extensivos contra objetivos militares en el oeste de Irán. Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la ampliación de la campaña aérea como parte de la operación en curso destinada a degradar la infraestructura de misiles balísticos y activos estratégicos del régimen.
Desde Washington se informó sobre un despliegue aéreo masivo en la región, incluyendo cazas de quinta generación y bombarderos estratégicos, en lo que constituye uno de los mayores movimientos coordinados de las últimas décadas. El objetivo declarado es neutralizar capacidades militares clave y reducir la amenaza regional.
En paralelo, misiles iraníes impactaron activos vinculados a la coalición en el Golfo. Se reportaron explosiones en Bahréin, así como incidentes en Doha y Riad, confirmando la expansión regional del conflicto. Autoridades estadounidenses señalaron que la operación continuará pese al riesgo operativo.

Dentro de Israel, los sistemas de defensa aérea permanecen activos ante lanzamientos continuos desde territorio iraní y desde el frente norte. Hezbolá disparó centenares de cohetes en las últimas horas, mientras la artillería israelí respondió contra posiciones en el sur del Líbano. El espacio aéreo israelí continúa cerrado y el gabinete de seguridad mantiene sesión permanente para evaluar la evolución de esta fase intensificada del enfrentamiento.

