Al menos cuatro integrantes de las fuerzas de seguridad sirias murieron en un ataque armado atribuido al Estado Islámico (ISIS) en la ciudad de Raqa, en el norte del país, según informaron medios regionales y fuentes oficiales.
De acuerdo con el Ministerio del Interior de Siria, el ataque tuvo como objetivo un puesto de control de seguridad. Las autoridades calificaron el hecho como un “ataque terrorista” y señalaron que uno de los agresores murió durante el enfrentamiento con las fuerzas gubernamentales.

La información fue difundida inicialmente por el diario Asharq Al-Awsat y recogida por otras agencias internacionales como Reuters, que en los últimos días han reportado un incremento de acciones insurgentes en distintas zonas del país.
El atentado se produce en un contexto de reactivación de células del ISIS, que desde la pérdida de su control territorial en 2019 ha operado mediante ataques esporádicos contra fuerzas del gobierno sirio y objetivos militares. Analistas señalan que el grupo busca mantener presencia y demostrar capacidad operativa en regiones donde aún conserva redes clandestinas.
En semanas recientes, el ISIS difundió mensajes instando a sus seguidores a intensificar acciones contra las autoridades sirias, lo que ha encendido alertas sobre una posible nueva fase de violencia insurgente en el país.

Aunque debilitado respecto a su apogeo, el grupo continúa representando una amenaza en áreas del norte y este de Siria, donde la fragmentación territorial y las tensiones persistentes crean condiciones propicias para ataques selectivos como el registrado en Raqa.

