Estados Unidos elevó la presión sobre Irán con un ultimátum de 15 días para alcanzar un acuerdo nuclear, mientras Teherán advirtió ante la ONU que responderá si es atacado. Reino Unido marcó distancia al bloquear el uso de sus bases para una eventual ofensiva y, en paralelo, Israel mantiene alerta máxima ante la escalada regional. A esto se suma la persistente crisis interna iraní tras una represión que dejó miles de muertos. Un escenario en tensión que sigue en desarrollo.

