Según el informe anual del Instituto de Política del Pueblo Judío, la mayoría del público israelí considera las divisiones internas como la principal amenaza que enfrenta el país.
La mayoría del público israelí (55%) ve la polarización interna como la principal amenaza para el país, por encima de la bomba nuclear iraní (23%) o el conflicto con los árabes palestinos (18%), según el informe anual sobre el estado de la nación del Instituto de Política del Pueblo Judío (JPPI).
Según los datos, seis de cada diez israelíes (60%) creen que existe un peligro tangible de derramamiento de sangre en el país, sentimiento que alimenta una creciente sensación de ansiedad y preocupación públicas.
El informe destaca una profunda fricción social: el sector haredi recibió la calificación de cohesión social más baja (3,79 sobre 10), y el público secular calificó su sensación de cercanía con la comunidad haredi en un sorprendente mínimo de 1,81. Al mismo tiempo, el apoyo a la extrema derecha aumentó del 11% antes de la guerra al 19%, mientras que los votantes jóvenes que anteriormente se identificaban como “centroizquierda” informaron de un giro hacia la derecha después de la guerra.
En cuanto al estatus de Israel como sociedad democrática, la mayoría del público (59%) está de acuerdo en que la democracia debe equilibrar el gobierno de la mayoría con la protección de los derechos humanos. Sin embargo, entre los encuestados judíos, el consenso sobre que la democracia es un concepto inclusivo de “tanto/y” ha disminuido en comparación con hace tres años. Sólo el 31% compartía una visión unificada sobre la identidad nacional y el conflicto árabe palestino, el 36% de los encuestados judíos sentían que Israel “no es lo suficientemente judío” y el 42% de los encuestados seculares creían que es “demasiado judío”.
La presidenta de la JPPI, profesora Yedidia Stern, afirmó: “La sociedad israelí demuestra una resiliencia y un optimismo notables, pero sigue profundamente fracturada y polarizada. El público percibe la brecha interna como su principal adversario, y necesitamos urgentemente un plan de acción a largo plazo para fomentar la solidaridad y la confianza. Los líderes públicos deben colocar la cohesión nacional en la cima de la agenda nacional y establecer una constitución simplificada para regular la forma en que manejamos nuestras disputas de manera justa y efectiva”.
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