¿Cómo pasaba las noches el rey David?
¿Cómo pasaba las noches el rey David? En dos versículos del Salmo 119, ofrece lo que parece, a primera vista, una contradicción:
me levanté temprano en la tarde y gritó; espero tu palabra. (119:147)
me levanto en medianoche para alabarte por tus justas leyes. (119:62)
Entonces ¿cuál fue? ¿Se levantó David al comienzo de la noche o a medianoche?
Los Sabios ofrecieron tres formas de resolver esta discrepancia:
-David se levantó en algún momento de la noche, pero nunca más tarde de la medianoche.
-Durante la primera mitad de la noche, David dormía a ratos, como un caballo que dormita de pie. Pero a medianoche estaba completamente despierto, como un león vigilante.
-Durante la primera mitad de la noche, David estudiaba y reflexionaba sobre la Torá de Dios (“tu palabra“). Pero a medianoche, cantaba canciones de alabanza y acción de gracias (“para alabarte por tus justas leyes“).
Servicio Público y Privado
Según Rav Kook, las tres explicaciones comparten un hilo conductor, ya que contrastan la conducta de David durante la primera y segunda mitad de la noche.
No se trata de respuestas contrapuestas, sino de facetas complementarias de una única idea. Cada uno refleja el orden del servicio nocturno de David: una división entre lo interno y lo externo, lo personal y lo público.
La primera parte de la noche es un tiempo de restauración del alma. David utilizaría esas horas para su propio crecimiento espiritual personal. Durante las primeras horas de la mañana estudiaba Torá y contemplaba la palabra de Dios: “Me levanté temprano en la tarde… espero Tu palabra”.
Sin embargo, a medianoche David comenzaría su servicio público. Dedicó estas horas a atender las necesidades de la nación. Durante la segunda mitad de la noche, su servicio adquirió un carácter universal, y el “dulce cantor de Israel” componía salmos de alabanza y acción de gracias: “Me levanto a medianoche para alabarte”.
Esta transición de la introspección privada al servicio público se expresa en tres aspectos, correspondientes a las distinciones señaladas por los Sabios.
Consistencia. A diferencia de su servicio espiritual privado, sus deberes públicos no podían descuidarse. David se levantaría en algún momento de la noche, pero nunca más tarde de la medianoche, la hora en la que se dedicaría al servicio público.
Intensidad. En su estudio privado de Torá antes de la medianoche, el nivel de concentración de David dependía de sus fuerzas esa noche. Durante esas horas, era como un caballo cansado, luchando contra el sueño. Pero en sus labores por la nación, reunió todos sus poderes, alerta como una leona vigilante. Se negó a permitir que la fatiga y el cansancio interfirieran con su servicio público.
Contenido. Antes de la medianoche, David se dedicó al estudio de la Torá y al crecimiento personal. Pero después de la medianoche, componía elevados cantos de alabanza y acción de gracias, como los capítulos de los Tehilim, un regalo extraordinario para todos los pueblos y todos los tiempos.
(Adaptado de Ein Eyah vol. I, p. 8 sobre Berakhot 3b, enviado a Arutz Sheva por el rabino Chanan Morrisson, RavKookTorah.org)
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